Robin Wood, Gracias Totales!!!


Robin Wood


Estamos en Escocia, siglo XIX, la tradición oral mantiene vivas las historias de los clanes y Alan Mc Leod está lleno de aventuras para contar... La masacre de Glencoe, la agonía de Duncan, todas serán parte de la infancia del bisnieto de MC Leod, un tal Robin Wood. La hija de Alan se casa con Alexander Wood, un irlandés que peleara en la Primera Guerra Mundial, ducho en el arte de los mitos y las leyendas de ese pueblo... Los duendes, las banshees y otros seres imaginarios de este folklore, también serán abono para la floreciente imaginación de un niño pobre de Paraguay... Pero los Wood tras vivir en Australia, deciden probar suerte en una colonia agrícola en ese remoto país de Sudamérica, fundada a fines del siglo XIX. Peggy, la hija de Alexander, en 1944 tiene un hijo que nunca conocerá a su padre: Robin Wood. Pobre pero feliz, Robin cursa los primeros años del ciclo primario y devora cuanto texto cae cerca de sus manos. Alexander le cuenta de su paso por Damasco y Jerusalén durante la guerra, la historia de Lawrence de Arabia y así el pequeño va a agarrándole el gustito a conocer otros mundos y personajes, reales e imaginarios. Es la base de un futuro guionista, pero antes de que el destino le diera esa oportunidad, él debió subsistir y trabajo de lavaplatos, camionero, vendedor, hachero, periodista y empleado de fábrica, envuelto en una miseria trágica. Así vendrá el estudiar dibujo por su amor a contar historias, su amistad con Lucho Olivera, Historia para Lagash, el éxito en la Editorial Columbia, los viajes interminables, el paracaidismo, karate, el estudio Nippur 4 (con los hermanos Ricardo, Enrique y Carlos Villagrán y González Andrada), el premio de la Bienal de Córdoba como mejor guionista del mundo, su casa en Marbella, la Editorial Wood en España donde publicó la revista Mark 2000 hasta que sus ansias de viajar, ese espíritu de gitano nómade lo arrastró a dejar todo y seguir disfrutando de la vida, Dinamarca, Anne-Mette, los hijos, el premio Yellow Kid y la consagración en Italia, y un etcétera interminable. Tal vez de un modo impreciso y caótico, su abultada obra sí hable de él, así de un modo inabarcable, confuso, saltando por el tiempo y el espacio, por distintas emociones y estados de ánimo, de la pobreza a la riqueza, un todo indefinible pero siempre interesante, atrapante, entretenido, inagotable de Mateo Fussari, de Robert O´Neil, de Roberto Monti, de Noel MC Leod, de Joe Trigger, Carlos Ruiz y Cristina Rudlinger, algunas de las tantas facetas de este talentoso e imparable guionista.





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